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Vivir en Cuba y ser Queer ha sido elección. Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico.

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viernes, 4 de junio de 2010

Tendinitis con sesgo de género

Una parte importante de este asunto de tener hijos es que tu cuerpo, enfrentado a una carga cuyo volumen y momentos de fuerza se multiplican por día, genera nuevos músculos, o durezas inesperadas en músculos que ni siquiera sospechabas tener.

Lo gracioso es que, como en casi todas las cosas de los nenes, el trabajo que desempeñan mami y papi es desigualmente valorado, lo cual se vuelve dramático cuando entramos al acápite de accidentes de trabajo (mordidas en los pezones mientras lactas no equivale a mechones de pelo perdidos por montarle a caballito) o enfermedades profesionales. Ocurre que la BBC reporta que acaban de descubrir que los hombres también padecen depresión postparto, vaya noticia. Pero en casa, la enfermedad laboral con la que tropezamos Roge y yo fue la tendinitis. 

En el otoño de 2009 me dolía la muñeca derecha, simplemente dolía coño, sin parar… pero como la consulta era para mi y no para Auril, tuve que  hacer la cola de noventa minutos para el ortopédico del policlínico, rodeada de ancianas que comentaban los detalles de las muertes de sus contemporáneas y la cantidad de medicinas que atesoran. El diagnóstico fue fulminante:
Tendinitis de la muñeca de la puérpera”.
Pestañeé ¿tenía nombre propio y todo? Pero los asombros no cesaron, pues el doctor –grande, negro, con unos ojos muy pequeños y labios muy finos– se adelantó a mis reclamos.
“¿Está dando en pecho, verdad?” con ese tamaño y esa mirada acusadora, no me habría atrevido a decirle que no. “Entonces no puede tomar sedantes. Usted debería ponerse un yeso, pero como se que debe lavar pañales y atender a su niño, le voy a recetar una férula removible. Úsela todo el tiempo que pueda. Las hacen un Cuba RDA”.
Y me despidió.

Nos fuimos a Cuba RDA a la semana siguiente. Aunque el edificio está en ruinas, los precios de los aparatos ortopédicos no se enteraron de que el Muro calló, el peso se devaluó y el MINSAP busca eficiencia. Por dos (2) pesos cubanos me hicieron la férula removible a la medida, que vimos forjar por un artesano de manos hábiles y buen gusto musical. Para amenizar la espera, Auril se hizo caca en el último pañal desechable limpio…

Use  la férula hasta fines de año por un rato cada día. El dolor desapareció poco a poco…

Hace cuatro semanas a Roge le empezó a doler la muñeca izquierda. Al segundo día tuvimos que salir de madrugada en busca de una inyección, y en la mañana del tercero él se presentó en el cuerpo de guardia del Hospital Ortopédico. El diagnóstico fue fulminante.
Tendinitis. ¿Tu escribes con la mano izquierda?”
“No, pero tengo un nene y lo cargo mucho…”
“Eso no tiene nada que ver. ¿Te ha pasado antes?”
“No, pero a mi esposa le ocurrió cuando el nene tenía como tres meses y…”
“Eso seguro fue tendinitis de la muñeca de la puérpera, lo tuyo es tendinitis. Tienes que cuidarte mucho, hacer reposo y luego fisioterapia para fortalecer la articulación. Mira, te tienes que tomar estos antiinflamatorios y estos sedantes.
Un segundo facultativo insistió, además, en el uso de una férula todo el tiempo posible.

Dos (2) pesos más para las arcas de Cuba RDA.

Mi suegra insiste en que la tendinitis la provocó  el uso de la PC, aun cuando la lesión es en la muñeca izquierda y las horas de “tiempo de máquina” han disminuido gracias a las “maravillosas” experiencias paternales incorporadas a la agenda –lavar ropa, limpiar caca, secar pipi, cantar nanas, hervir leche, dar papa. Los colegas de Roge culpan a la ruta 8 y los baches de La Habana.

Pero lo más perturbador no es eso, sino las constantes interpelaciones de preocupación/vigilancia: ¿Por qué no tienes puesta la férula? ¿Descansaste el brazo? ¿Te tomaste las pastillas?, seguro que sin eso se retrasa la recuperación. ¿Sacaste turno para la fisioterapia? ¡¿Qué haces subido en esa mata si hace tres semanas te diagnosticaron tendinitis?!

Ahí sí que no me pude callar: “¡Ya está bien! Que a mi me diagnosticaron lo mismo y a nadie se le ocurrió que dejara de cargar al niño.”

Ella me miró sin comprender. Podía ver sus pensamientos como un dictado de clase de español:

¿De qué habla? ¿Cómo relaciona una cosa con la otra? Solo me estoy preocupando por Roge, porque los médicos dijeron que debe reposar y ya sabemos que no hará la fisioterapia, pero que por lo menos se cure bien. Ella tenía tendinitis de la puérpera y lo de él es tendinitis por uso excesivo del brazo, seguro que por jugar tanto con la máquina. ¿Qué otra cosa le puede haber dañado el brazo, si Roge no recuerda ningún accidente? A un hombre no le puede dar tendinitis del brazo del puérpero, esa palabra ni existe. Además, a los hombres hay que vigilarlos cuando se enferman, porque nunca cumplen las indicaciones de los médicos…

Seguir adelante es violar definitivamente su privacidad.

De todos modos, de lo que se trata es de que no es posible que Roge tenga tendinitis de la muñeca de la puérpera ¿verdad?
Lo dice la ciencia: a las mujeres, como a los tres meses después del embarazo, les da depresión postparto y/o tendinitis de la muñeca de la puérpera, esa se cura con ponerse la férula tres horas al día.
A los hombres, en cualquier momento de sus masculinas vidas les ataca la muy peligrosa tendinitis, esa lleva estricta vigilancia familiar y fisioterapia especializada.
Lo dice la ciencia médica, que es objetiva y exacta y desprejuiciada y valora a todas las personas por igual sin importar sexo, raza u orientación sexual.
Como los hombres no pasan puerperio, ni se someten a violentas exigencias físicas tras el nacimiento de sus hijos, vincular sus muñecas con su condición de padres es delirio de feministas sicóticas.
Amén.

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