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Vivir en Cuba y ser Queer ha sido elección. Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico.

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jueves, 26 de junio de 2008

Diversidades Sexuales y Ciudadanía 1

¿Puede sobrevivir lo queer siendo fiel a sí mismo?

“Si la teoría queer es una escuela de pensamiento, su visión de lo que constituye una disciplina no es en absoluto ortodoxa” (Spargo, 2004:15). Esta afirmación, enunciada por Tamsin Spargo al inicio de Focault y la teoría queer, está ciertamente bien ubicada, en tanto genera una lectura paradojal del resto del texto. Paradojal en tanto, a pesar del enunciado, Spargo establece una genealogía de las influencias, temas fundamentales y resultados investigativos obtenidos, o sea, dibuja la evolución de una línea de pensamiento.

Por supuesto, el que una Teoría que se niega a ser encasillada como tal tenga que ser narrada como todas las otras teorías que en el mundo son –de dónde, por qué, cómo, a dónde– podría ser interpretado como un atributo más de la naturaleza de ruptura de lo queer, lo que en sentido inverso. Yo prefiero entenderlo como manifestación de la crisis metodológica de los mecanismos expresivos de las ciencias sociales frente a los estudios del deseo. La ars erótica es ajena a nuestros sistemas de pensamiento y la scientia sexualis no se enfocó antes en el placer, así, tanto las historias de la sexualidad son factibles y hasta deseables –todo sea por preservar el buen nombre de la libertad de elección–, pero los análisis del placer escabrosos y abstrusos. Luego lo queer, aunque intente expresar una idea de existencia común asociada a prácticas antes que a las identidades, debe ser reconstruido ante nuestros ojos con las herramientas metodológicas normalizadas y comprensibles, que irremisiblemente traicionan su naturaleza transgresora.

Me pregunto, entonces, ¿puede sobrevivir lo queer siendo fiel a sí mismo? Yo entiendo la lucha política como uno de los espacios donde se negocian los derechos de l@s personas ante sus iguales a diversas escalas. Personalmente no veo contradicción entre l@s autodenominad@s queers y el ser reconocid@s como iguales por l@s que elijan otras etiquetas. Sin embargo, de la manera en que se entiende la cosa a nivel de “sentido común” para ser reconocid@ como igual debes ser respetable, algo incompatible con el carácter sistemáticamente transgresor a que aspira la Teoría Queer. Mi respuesta sería: hay que dejar cambiar las reglas de acceso al campo político.

Reporte de lectura 2 de junio de 2008.
Tema: El método etnográfico para analizar las Construcciones de Ciudadanía Sexual.
A propósito de: Spargo, Tamsin, 2004, Focault y la teoría queer, Barcelona, Editorial Gedisa, p. 15-56.

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